20 de noviembre de 2017

Bonsais de especies autóctonas misioneras.

Misioneros Amigos del Bonsái existe hace 19 años y está integrado por vecinos obereños, de Alem y San Vicente, aunque es una actividad que se practica en toda la provincia. Es un arte que ha logrado unir una tendencia oriental con la belleza de la selva local, a través del cuidado y la dedicación puesta en la creación de versiones en miniatura de árboles que se encuentran en la tierra colorada.


Uno de los pioneros del cultivo de bonsáis en la región,  Jorge Senn, brindó su relato de cómo una persona conoce y se interesa por una actividad que nació en las lejanas montañas chinas pero que logró cruzar sus fronteras y expandirse al resto del mundo.

“Fue en 1977 aproximadamente cuando siendo aún estudiante cayó en mis manos una revista europea, creo que de Suiza, donde aparecía un artículo sobre el bonsái, me llamó la atención y quise conseguir más información, porque era una nota corta, pero eran otros tiempos, Internet no había, busqué libros y tampoco encontré, en ese momento me fue imposible conseguir en Argentina. En 1985 en la primera feria del libro en Oberá pude acceder al primer libro sobre el tema”, recordó Senn.

En su camino Jorge conoció a quien también fue un pilar fundamental en la difusión de este arte chino-japonés en la tierra de los inmigrantes: “Por otra parte estuvo Delia Komatsu, era de origen japonés, a través de la familia tenía conocimientos sobre el tema y con ella hicimos algunos cultivos, como sabía de manera más directa ya que sus padres vinieron desde Japón, lamentablemente ella ya no está con nosotros, fue un golpe bastante duro para el grupo; fueron tiempos muy buenos, hubo gente que se interesó, nos consultó, empezamos a dar cursos, capacitaciones, hoy somos unas 18 o 20 personas del grupo, de diversos lugares”.

Primera convocatoria
La Comuna obereña en el año 1998 los convocó para una exposición del trabajo con sus plantas y este año su muestra debió suspenderse por el clima inestable, ya que la organizaban en el Parque de las Naciones. Marcelo Alvez también forma parte de Misioneros Amigos del Bonsái y comentó a este Diario algunos detalles sobre el cultivo hecho con los árboles autóctonos.

“Lo que hacemos es tomar una planta que está en el monte, en la naturaleza y lograr que conserve las mismas características pero en una maceta, en tamaño reducido. Esto se logra con muchos años de trabajo, con trasplantes, con poda de raíces y de las ramas, hay que ir cortando las raíces para ir reduciendo el tamaño, eso hace que la planta se quede muy pequeña, después le vas dando forma con unos alambres que sujetan las ramas y le dan forma, siempre se busca que tenga la misma forma que poseen en su estado natural”, explicó.

Marcelo además indicó que por lo general “la gente conoce bonsáis que se ven en fotografías en las revistas y que son todos árboles de Asia o de Europa. Acá trabajamos con especies locales, aunque tenemos algunas especies famosas, por ejemplo yo tengo un Arce japonés, el Arce Palmatum y también un Olmo Chino. Hay especies características que se adaptan al clima de Misiones como el Olmo, algunos pinos, la dificultad está en conseguirla, en algunos viveros por ahí se consigue, pero es difícil en cambio tener un lapacho, un anchico, una guayubira, un palo borracho, un ceibo, es mucho más fácil”.

En cuanto al esfuerzo que es necesario invertir para ver un árbol miniatura con todas las características que tendría en la naturaleza, Jorge Senn manifestó que “esto puede ser hasta terapéutico, si llego del trabajo con problemas me meto con las plantas y estoy ahí. Notablemente hoy muchos jóvenes se interesan en el tema, algo que es muy bueno”.

Espera
En lo que respecta al tiempo “si arrancamos de uno que nació desde una semilla tenemos que estar pensando que para que se vea como un bonsái, tardará al menos unos 15 años, depende de la especie. Ahora, si arrancamos desde un árbol que se consigue en un monte o en un vivero, nos estamos ahorrando unos años y una tercera alternativa es cuando se encuentran bonsáis naturales, plantas que crecieron en condiciones precarias”.

Al indagar sobre esta última alternativa Senn aseguró que “tengo varios que los encontré en el monte, donde el ambiente de desarrollo no era el más adecuado, por ahí tienen suficiente agua pero no los nutrientes necesarios, entonces evolucionan pero muy lentamente, se desarrollan poco, esa es la forma más rápida de tener bonsái".

22 de diciembre de 2015

GUARDERÍAS DE BONSAI

El verano es la estación más peligrosa para los bonsáis. Un descuido en el riego de un día, o en ocasiones de unas pocas horas, puede suponer la muerte del árbol que hemos estado cuidando todo el año. En esta época es necesario reforzar la atención y la atención que prestamos a nuestros bonsáis. Si la maceta es pequeña y está varias horas al sol es necesario regar dos o tres veces al día.

Y si estamos preparando una salida prolongada de casa, para vacaciones, por ejemplo, tenemos que pensar en cómo dejar los bonsáis para que no se mueran de sed. Si son pocos días, hay sistemas de riego automático más o menos eficaces y seguros. Lo que no es aconsejable es dejar los bonsáis al cuidado de familiares, vecinos, amigos o del portero, pueden olvidarse de hacerlo o regarlos de manera insuficiente, y es fácil que al regresar nos encontremos al árbol muerto.
Una fórmula segura para evitar problemas es utilizar las guarderías que algunas asociaciones de bonsáís ponen a disposición de quien lo necesite. Por un módico precio se garantiza que el bonsáí no solo sobreviva al verano; al regresar de las vacaciones nos lo encontremos en mejor estado que cuando lo dejamos.
Hay varios lugares dónde se pueden dejar los árboles. Vale la pena averiguar en las asociaciones o clubes de bonsai o viveros para asegurarnos.

7 de septiembre de 2015

Maestro internacional dictará charlas de Bonsai en Guayaquil

El Club Bonsai Guayaquil realiza desde mañana martes 8 hasta el 13 de septiembre la Escuela de Bonsai, con charlas dictadas para las socias por el Maestro internacional Pedro Morales, actual presidente de la Federacion Latinoamericana y del Caribe de Bonsai (FELAB).

Morales es autor de libros sobre diseño y estética del bonsai; su vasto curriculum y sus trabajos alrededor del mundo lo acreditan como uno de los mejores bonsaistas a nivel mundial.

Como parte de la presencia del Maestro en Guayaquil, se realizará una demostración a los amantes de este bello arte, con el título: Bosque y Rediseño de un árbol, el mismo que se llevará a cabo en la sede del Club Bonsai el día sábado 12 de septiembre de 09:00 a 14:00.

El Club Bonsai está situado en Ciudadela Kennedy Vieja, calle 12 este # 117 entre la D y la E. Para mayor información llamar a los teléfonos: 2201382 - 0994124215 - 2887586 - 0993481855 - 2833214 - 0995467272. (I)

4 de agosto de 2015

El pino blanco de Yamaki que sobrevivió a la bomba atómica.

Moses Weisberg paseaba en bicicleta a través del National Arboretum en el noreste de Washington cuando se detuvo ante un árbol con forma de champiñón. Lo primero que notó fue el grosor del tronco, de un diámetro de medio metro. Y después notó la abundancia de hojas largas y delgadas, una cabellera saludable para una reliquia botánica e 390 años de edad.

Pero se impresionó hasta que aprendió la historia completa del árbol, un pino blanco japonés donado en 1976. El árbol, parte del museo de Bonsai y Penjing del National Arboretum, no sólo ha navegado a través de los peligros del envejecimiento para convertirse en el más antiguo de la colección, sino que también sobrevivió a la explosión de la bomba nuclear Little Boy, que cayó sobre la ciudad de Hiroshima, Japón, durante la segunda Guerra Mundial.
“Es increíble pensar que algo pudo sobrevivir a una explosión nuclear”, dijo Weisber, estudiante de 26 años de la Universidad Georgetown. “Y que después, gracias a algún azar, este árbol japonés del siglo XVII terminara aquí.”
Esta semana se honrará la historia de este árbol bonsai, pues el 6 de agosto marcará el aniversario 70 del bombardeo de Hiroshima. Los visitantes pueden ver el árbol durante todo el año como parte de la colección permanente del museo.
El árbol fue donado por un maestro del bonsai llamado Masaru Yamaki, como parte de un regalo de 53 especímenes a EU por el bicentenario de su independencia. Se sabía muy poco sobre el árbol antes del 8 de marzo de 2001, cuando, sin previo aviso, dos hermanos viajaron a EU desde Japón para visitar el árbol de su abuelo.
“Me asombra que Masaru Yamaki pudiera dar un bonsai invaluable a su enemigo y no dijera una palabra al respecto”, dijo Felix Laughlin, presidente de la organización sin fines de lucro National Bonsai Foundation. “Me pone emocional hablar de esto.”
Shigeru Yamaki y su hermano, Akira, completaron la historia del árbol para los oficiales del museo, a pesar de que ellos no habían visto el árbol antes de su visita. Habían escuchado la historia del árbol en las narraciones familiares. Las filmaciones noticiosas tomadas en la enfermería Yamaki después del estallido muestran al pino ileso y de pie en el fondo de la imagen.
Asegurar la supervivencia continua de tan importante pieza en la colección no fue una tarea sencilla. Jack Sustic tomó esta responsabilidad desde que asumió el puesto de curador del museo del Bonsai y Penjing en 2002.
Sustic aclara que bonsai es un término que no se refiere al tipo de árbol, sino al tipo de cuidado que se le dio. Para él, se trata de una mezcla de naturaleza y arte. El cuidado incluye que diariamente se riegue la planta y se le inspeccione en busca de insectos, así como una rotación de exposición ante el sol bisemanal y el cambio de maceta ocasional.

28 de julio de 2015

Puebla será sede del FELAB 2016

La capital poblana fue elegida como sede del XII Encuentro de la Federación Latinoamericana de Bonsái (Felab), anunció José María Cordero Favela, miembro del Comité Organizador en Puebla.


Cordero Favela explicó que luego que se llevó a cabo la edición 11 en Puerto Rico, los representantes de los bonsaistas poblanos levantaron la mano para ser la sede de la siguiente reunión, la cual se llevará a cabo en el verano de 2016.
Detalló que miembros de los clubes de bonsái en Puebla presentaron dicha petición ante la Asociación Mexicana del Bonsái y la Asociación Shihai de Bonsái, quienes a su vez pidieron la sede ante la Felab.
“Puebla presentó todo el esquema de infraestructura con la que cuenta la capital del estado, así como una carpeta de toda la parte turística con la que cuenta esta ciudad considerada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad y afortunadamente nos confirmaron que sí seremos los anfitriones”, dijo Cordero Favela.
Para hacer oficial la designación, el presidente de la Federación Latinoamericana de Bonsái, Pedro Morales, arribará a la ciudad de Puebla este miércoles 29 de julio y en una ceremonia entregará la estafeta para el congreso del próximo año.
“La entrega física de la sede en Puebla es a través de una placa y documento en los cuales se indica que la ciudad de Puebla es la sede de la Felab para 2016”, precisó.
Cordero Favela anticipó que en el encuentro se espera a poco más de 500 asistentes, pues se invita a la comunidad del bonsái de Latinoamérica y del Caribe y se cuenta con maestros de talla mundial como Marc Neolanders (Holanda), Juan Andrade (Costa Rica), y Sergio Luciani (Argentina), entre otros.
Puebla es la segunda ciudad mexicana en ser sede de dicho congreso, la primera en recibir dicha responsabilidad fue Mérida, Yucatán, en 2010.
“Lo que nos caracteriza es ser buenos anfitriones y queremos que la gente se lleve un buen sabor de boca de Puebla, de su gente y de sus costumbres”, acotó.

FOTO DEL DIA